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Todo está permitido, menos dejar de luchar

Las derrotas debilitan la autoestima, de eso no hay duda. El mensaje social es tan fuerte que aquel que no gana, es catalogado como fracasado e inútil. 

Una porción de la gente busca argumentos para destruir al equipo/entrenador y dejarlo expuesto como un ignorante.Chacarita atraviesa un camino de espinas y no logra conseguir un triunfo que calme la tempestad.Argentinos lo superó en la primera etapa con la simpleza de saber tocar la pelota con rapidez y darle movilidad permanente.El gol de Nicolas Gonzalez es una conquista digna de admirar: toques, rotación, movilidad y centro atrás para rematar.

¿Chacarita? Desaparecido, monótono, apresurado cuando recuperaba el balón, con escasa presión sobre el rival y falto de ideas.

La segunda etapa encontró al local posicionado unos metros más atrás y Chacarita con el amor propio de aquel que siente que le quitan lo que es suyo.

Intentó, lo buscó, fue por el gol, pero no tuvo la suerte necesaria para lograr el empate.

La derrota deja interrogantes lógicos que encienden la alarma general.

Los resultadistas ponen en la mesa los fríos números: 2 puntos sobre 15 en juego, 2 goles a favor y 5 en contra.

Los conceptuales intentan analizar los motivos por el cual Chacarita no logra hacer pie.

¿Gagliardi es delantero centro? No.

¿Cuantas oportunidades tuvo frente al arco? Una. Y se le escapó por debajo de la suela. Luchó, más de lo que pudo jugar. Y cuando intentó jugar, tuvo que ver de espaldas el arco rival.

¿Mauro Gonzalez puede cambiar el ritmo de juego? Es un jugador interesante al que parece no pesarle la responsabilidad de ser conductor del juego.

Menendez (al que mucho pedían de volante) es más profundo y maximiza su rendimiento cuando arranca unos metros más atrás.

Jugar de volante en un 4-3-3 no significa jugar por la banda, sino ser interior para moverse por diferentes lugares.

“”Hay que seguir trabajando, en la adversidad más que nunca. No hay recetas mágicas, hay que tratar de sacar esto adelante” declaró Coyette luego del partido.

Tarea difícil para el entrenador que implemento una idea de juego y le brindo al club un protagonismo que fue digno de admirar por propios y extraños.

Dificilmente Coyette le dé la espalda al método que siente como propio: el juego asociado, la pelota al piso y el ataque como arma principal.

Aunque en estas primeras cinco fechas, el equipo no demostró el futbol que se espera, el optimismo del entrenador genera tranquilidad y esperanza. El mas que nadie (y sus colaboradores) conocen al plantel, sus virtudes y defectos.

Marcelo Bielsa, que sabe de momentos adversos, dice: ““El liderazgo está directamente relacionado con la derrota. Porque es ahí cuando se verifica la consistencia del conductor”

Al final, esto es un juego y claro, “No ganar y ganar no es lo mismo, pero ningún éxito inmuniza”

Por César Damelio
@cesardamelio.

 

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