Cocecharás tu siembra

Este sábado Chacarita Juniors logró un triunfo, por 1 a 0, frente a San Martín de Tucumán, lo que lo mantiene como uno de los candidatos al ascenso.

La victoria tiene un poder tan gigante que anula cualquier análisis posible.
Alcanza con leer e investigar un poco en las redes sociales, donde la cantidad de comentarios son llamativamente menores con respecto a cualquier partido donde el equipo pierde.
Allá ellos, los que no pueden disfrutar de un proceso que sigue dando sus frutos.
Chacarita derrotó a San Martin de Tucumán 1-0 en un encuentro donde el local fue netamente superior.
El equipo de Coyette nunca traiciona sus convicciones y respeta sus ideas a rajatabla. Tenencia del balón, paciencia para encontrar espacios y presión automática tras pérdida de la pelota entre otros conceptos fundamentales que pregona el cuerpo técnico.
El resultado es consecuencia del juego. Chacarita fue amplio dominador del partido. Los primeros 45 minutos fueron una demostración de fútbol donde Mellado fue el director de una orquesta que tocó su mejor sinfonía.
El 5, manejó a su antojo los tiempos de juego. Supo interpretar cada acción y darle la resolución concreta.
Fue una actuación soberbia de un jugador que no para de crecer y tapó con juego las criticas desmedidas de aquellos que antes lo insultaban y ahora lo idolatran.
Ibañez le aporta pausa y menos verticalidad que Rivero. El chico de San Lorenzo es un socio ideal para Mellado porque entiende la concepción del juego y sabe ubicarse en el lugar exacto para recibir sin marca.
Ese trinomio (Oroz-Mellado-Ibañez) fue fundamental para entender el triunfo del equipo. Cuando ellos estuvieron activos, el equipo supo a que jugar.
El cansancio lógico y la obligación moral de un equipo sin ideas como fue San Martin, generó un segundo tiempo con un dominio equitativo para ambos equipos.
El resultado es justo. Chacarita siempre quiso ganar y tuvo los argumentos necesarios para hacerlo. Cuando un equipo sabe lo que quiere hacer dentro del campo de juego es muy difícil que algo malo suceda.
Coyette sembró una semilla que con el tiempo y bien regada, puede crecer más de lo que imaginamos.
“Todo equipo que trata bien al balón, trata bien al espectador”
dijo Valdano. Y ayer, los que fueron espectadores, fueron bien tratados.

Por César Damelio
@cesardamelio

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