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Chacarita fue su propio rival

Chacarita Juniors perdió frente a Nueva Chicago, en la reanudación del torneo, por 3 a 2. Los goles del funebrero fueron conseguidos por Rodrigo Salinas (de penal) y Matías Rodríguez (en su retorno a primera).

¿Cómo se entiende que un equipo que no hace nada para ganar alcance la victoria?
Chacarita y Chicago nunca supieron como jugar el partido. El funebrero intentó, pero no supo como. Chicago no exhibió una premisa de juego, pero se llevó la victoria.
Así de impredecible es el fútbol, “dinámica de lo impensado”.
Chacarita, careció de fundamentos para transformar la tenencia en situaciones de gol.
La desconexión entre líneas, la falta de ideas y el nulo cambio de ritmo de mitad de cancha en adelante fueron algunos de los motivos por los cuales el equipo de Coyette no pudo cosechar un buen resultado.
Es fácil caerle a una defensa expuesta por la idea de juego (presión alta-defensa adelantada) Paredes sufrió más de la cuenta (perfil cambiado) y los centrales alternaron buenas y malas decisiones. La crítica general se genera en un hecho contundente: tres ataques del rival, tres goles.
¿Hay responsabilidad propia en esto? Claro que sí. Sobre todo en el último tanto. Siete jugadores preparados para defender, seis del rival para intentar convertir. Desatención y falta de coordinación para defender una pelota parada.
Durante todo el desarrollo de juego hubo un solo equipo que intento ganar el encuentro: Chacarita. Lo que nunca pudo hacer es encontrar los caminos correctos para lograrlo.
La inclusión de más atacantes nunca te asegura atacar mejor. El pelotazo sin destino o buscando un pivot pero sin acompañantes que le pasen por detrás resulta improductivo.
La zona media es clave para generar superioridad numérica. Atraer al rival, obligarlo a adelantar metros para encontrar espacios es una alternativa real al problema planteado.
La pregunta surge inevitable: ¿tenia alternativa en el banco de relevos para darle compañía a Oroz? Alderete, González, Rodríguez, son atacantes. Ibáñez es volante central, pero podría ser una variante para conectar líneas.
En definitiva, Chacarita tuvo la iniciativa, pero no supo como transitar el camino correcto para lograr resolver los problemas que le planteó Chicago.
Chacarita fue su propio rival y perdió.

Por César Damelio.
@cesardamelio

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